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miércoles, 18 de mayo de 2011

Reincidente

Sabia que era cuestión de tiempo hasta que mi obsesión con ganar me llevara nuevamente al club 69. Casi como un reloj suizo me vaticiné a mi mismo que el martes iba a ir. No porque quisiera, sino porque el subconsciente de un obsesivo asumido funciona cronometrada-mente. Es diferente cuando una persona va a un antro sexual solo. Cambia la perspectiva, el apoyo, la aceptación. Incluso la justificación aparente. De todas formas, con la confianza que me caracteriza no lleve dinero (entiéndase dinero a el monto necesario para "consumir") más que el que sobró de la última semana ($ 55).
Entré y el mismo operativo obligatorio para entrar. Escaleras, lobby, habitaciones, más escaleras y salón. Imagino que los martes no debe ser un día muy propicio para los burdeles. Porque estaba absolutamente vacío, y cuando digo absolutamente es ABSOLUTAMENTE vacío. Y, al parecer, estuvo vacío por mucho tiempo. Tal es así, que una manada de prostitutas se abalanzó sobre mi como si un billete de U$S 100 hubiera caído del bolsillo de algún despistado. Entré la música de Kapanga y las caricias y murmuraciones que hacían a mis oídos, no logré entender nada. Devolví gentilezas una por una y me senté en el mismo sillón que la última vez, con la a diferencia que todo el staff del lugar se sentó a mi alrededor. Pedí la cerveza que viene con la entrada y dispuse a esperar.
Debo admitir que estar rodeado de estas mujeres me ayudó a palear el aburrimiento. La conversación que desesperada-mente intentaban establecer conmigo con tal de que las lleve a una habitación era hilarante. A tal punto que a veces perdía el sentido. Me llevé una gran sorpresa al espiar mi reloj y ver que habían pasado dos horas desde que había llegado y no había rastro de Penelope. La espera se empezó a hacer tediosa y tuve una idea magnifica. Tome mi billetera, la abrí de par en par y volqué todo su contenido sobre la mesa. Las muchachas se miraron algo desconcertadas y una a una fueron alejándose. Lo suficiente para que yo pueda pararme, dirigirme hacia el presentador y pedirle por el show típico de Penelope.
Tras discutir brevemente aduciendo que no había suficiente "audiencia" para pedirle que salga, accedió de mala gana. Y dos minutos después apareció, paneó el salón y vio extrañada que no había casi nadie. Se acercó al presentador y le dijo algo al oído. Éste le contestó y me señaló recriminante. Se acercó y con fastidio preguntó

_¿Vos pediste el show?

_Porsupollo_ dije mientrás levantaba la mirada y la miraba a los ojos.

Me miró fijo, como haciendo memoria. Sus ojos empezaron a moverse como si pensara hasta que recordó.

_Me acuerdo de vos. ¿Por qué volviste?

_No se. Creo que por compulsión.

Se rió discretamente y le hizo una señal al presentador, el cual colocó una canción de James Brown y comenzó a hacer lo suyo. A diferencia de la última vez hizo que yo le quite toda la ropa, pero en fin. el show pasó, ella se fué y cuando salió entraron 5 personas. Distracción ideal si las hay. Cinco minutos después regresó Penelope.

_¿Te gustó?

_Si.

_¿Qué se te ofrece?

_No mucho, considerando que son las 5 de la mañana y me hiciste esperar tres horas y media. ¿Querés ir a desayunar?

_¿Te gusta el mañanero?

_No "ese" desayuno, el común. Café con leche, medialunas con jamón y queso, lo típico.

_¿Vos invitas?

_¿No acabo de hacer eso?

_Acepto, pero vas a tener que esperar otra hora y media.

_Está bien.

Se fué y me dejó otra cerveza. Mientras las mujeres iban y venían provocativas. Penelope me dijo que debía esperarla en un lugar x. Eso hice. Es curioso como cambia una prostituta cuando se viste "de civil". Fuimos a un café que había por la zona y charlamos de todo. política, filosofía, religión, familia. Llegó un punto que no me di cuenta que era tan temprano. así que pagué la cuenta, me despedí y me fui.

_¿Así nada más? ¿Te vas y me dejás más caliente que pava hirviendo?

_Te dije que no pienso pagarte.

_Yo yo ya te dije que no pienso cobrarte_ hizo una pausa.


 _¿No me crees verdad?_

_Absolutamente para nada.

_No serías el primero...

_¿Que no le cobrás?

_Que no le miento.


_Tentador, pero no creo que esta vez suceda.


Se levantó de la silla y salimos afuera. Le palmeé la espalda y encaré hacia la parada de colectivos. en eso, me agarra del hombro, "Te llevo" dijo. Di media vuelta y la seguí hasta su Peugeot 206 negro. Me llevó hasta mi casa sin decir palabra, escuchando chill out. Frenó en la puerta y dijo "nos vemos". Abrí la puerta y cando estaba por salir me lamió la oreja. Cerré y salió arando. La muy bastarda me calentó al final. Y si, si no la gana, la empata.

4 comentarios:

~ Romina Anahí ~ dijo...

Fuiste a ganar..pero, crees en eso que dicen "a veces cuando se empatan ganan dos"?...porque de no ser asi, ell gano :D

~ Romina Anahí ~ dijo...

Al menos su juego...

deMónicamente dijo...

fuiste hasta ahí.
pediste su show.
la invitaste a desayunar
y te fuiste VOS con la pava caliente!

ok!!...veremos cómo continúan tus visitas al club!

te envié por privado la explicación más amplia de mi concepto y espero que logres enderezarte, guardar la lengua, secarte la baba y decir: ¨lo entendí¨.
prometiste hacerlo, no??? jajaa
buena semana!!
kisses

Ro dijo...

me gustaría conocerla.
debe ser.. impactante.




penelope, que hija de puta, te atrapó-