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Agasajete, llenemos este cuadrarito...

miércoles, 1 de junio de 2011

Y al final...

"Te quiero ver pendejito". El mensaje que esperaba, la aprobación que quería. Admito que fue muy halagador generar esta situación. Claras son las intenciones que ella debe tener. Y yo nunca me vi en la posición de tener que preguntarme si quería complacerla. Realmente jugar con ella fue divertido, pero ahora tenia que enfrentarla y seguramente iba a pasar que íbamos a terminar entre sabanas. Por un momento pensé en eso y caí en la cuenta que ella tenía sexo mucho más que yo y entendí todo su juego. Maldita manipuladora, ella quiere que yo no me sienta apto. Ese fue su juego, seducirme para que yo me achique. Pues eso no iba a suceder. En lugar de contestar el mensaje llame a ese número.

_Hola pendejito.

_Hola.

_Estoy en casa y te quiero ver ya.

_Ok.

Me dio la dirección, agarré el auto y fui a su encuentro. Me pare frente a su puerta y toque y rápidamente me recibió con un bata de color negro (típico). Me invito a sentarme en un sillón muy grande y se sentó de lado, cruzando las piernas. La tensión del silenció era abrumadora, extrañamente no hacía ningún movimiento, como si me esperase. Me miraba fijo, al igual que yo a ella. Me negué a mi mismo hacer el primer movimiento, estábamos luchando. Parecía un tango, el deseo flotaba, pero no permitíamos al otro que lo sepa.
Entonces, se levantó y se dirigió hacia su equipo de música y puso música de ambiente. Si, si se imaginaron la música que pasan en las películas porno, era justamente esa. entonces se acercó y volvió a sentarse.

_¿Sabes a donde termina esto no?

_Tengo una leve idea, pero me gusta ir improvisando sobre la marcha.

_Entonces vení, te estoy esperando.

_Mmmm, no cierra esto. ¿No eras vos la que me quería ver ya?

_Estás atento, pero deberías relajarte. Ya no se trata de jugar, se trata de hacer. Vení y haceme todo.

Me acerqué despacio, no me cerraba lo que me decía, pero que importa, la situación fluía. Ella besaba realmente muy bien y me limité a disfrutarlo. Jugamos un buen rato en el sillón y a mi me encantaba que sea más pequeña que yo. La paseé por todo el living. sobre la mesa, el sillón, el piso, incluso llegué a apagar la música que no me gustaba una mierda. No me dejó quitarle la bata, algo ocultaba. Casi las 5 de la mañana en el reloj entramos en su habitación y había un papel sobre la cama, se metió en el baño y llegué a leer algo, era un análisis de sangre (¿se hizo un estudio de VIH?). Apareció con la bata entreabierta y algo se pudo ver, su cuerpecito estaba todo preparado y yo enardecido. Se acercó contoneándose como siempre y se inclinó sobre mi. La situación era idílica. La ropa duró menos que un novato a Tyson.
Noté que ella empezó a tomar las riendas del asunto, y en cierto momento empezó a sacudirse, pero de manera algo espástica, se zamarreaba como un pez fuera del agua, rápido y tosco. así estuvo un buen rato, mientras gemía como victima de asesino serial. Poco a poco dejó de gustarme. Sentía que lo hacía como en su trabajo y la detuve.

_Esto no avanza.

_¿Qué decís?

_No me gusta, no me motivas nada. Es como si estuvieras en otra y haces cualquiera. Si te pagan por hacer eso esto es una desilusión.

_¿Me estás despreciando pendejo?

_No, pero ahora lo hacemos a mi manera.

Los papeles se dieron vuelta, le pedí que se ablande, que se ponga dócil e hice lo que yo hago, que ni siquiera se si está bien hecho. Pero con el pasar del momento se fue soltando, empezó a disfrutarlo. Me di cuenta porque gemía distinto, más suave, incluso cálido. Lo disfruté, lo que le hice y lo que luego me hizo, y después lo que hicimos.
En la habitación, el baño, la ducha, el living nuevamente. Hasta que no me di cuenta y me quedé dormido. Dormí maravillosamente y eran las ¡3 DE LA TARDE!. Sorpresivamente, ella estaba ahí, acostada y desnuda al lado mio. La desperté y volvimos a divertirnos un buen rato. Hasta que el hambre nos ganó la pulseada. De toda la conversación que tuvimos durante el desayuno tardío, rescato esta frase.

"Me hiciste acordar que puede haber más que billetes sobre la cama, gracias pendejito, no habrá sido lo mejor del mundo pero me atendiste bien"

Y así, la muy conchuda, agradecida y todo, me dice que cojo mas o menos. ¿A ustedes les parece?

7 comentarios:

~ Romina Anahí ~ dijo...

Ok, ahora entiendo por qué los seis minutos de espera cuando te bajaste de su auto.
Algunas cosas que no entiendo..a ver..
Si su juego era que vos no te sientas "apto", por què en el acto de accion ella gemia como lo hace laburando?...O empezo perdiendo, o no era ese el fin, o los hombres que le pagan..bueno (ahorro comentario).


Y al final, hubiera tenido sexo sin cobrarte en sus primeros encuentros?


Que bueno que lo diste vuelta :P

Trancos dijo...

Sos el único hombre que conozco que coje y se queja

sildelsur dijo...

hay tipos asi de putos tambien...no te preocupes,pero no te molestes en volver a estar con una mina que te dice. te quiero ver pendejo...ya te esta mostrando la hilacha...
una yegua la mina,deberias haberla dejado caliente!!!!!
besos!!!!!

¿Lesbiana? dijo...

¿Qué importa? Si la pasaste bien, eso dejalo de lado y listo.

R.S.P dijo...

Jajajajaja, no se si el proposito es la risa, pero que queres que te diga? sus dialogos son realmente geniales

Anónimo dijo...

Empecé a leer todas estas entradas, y la creación de los personajes. Seguís pareciéndome fantásticamente genial.

Penélope

Natu dijo...

Coincido con Penélope, sigo leyendo y me sigue gustando...