Resumidamente. Hoy volvía de Del Viso y una mina de apróximadamente 35 años me miraba. Linda, con una mirada que invitaba a jugar. Me miró un poco, la miré de pasada. Me gustó. Me corrió la mirada. Me volvió a mirar, la corrió. La miré un poco, me miró, corrí la mirada. Jugamos una hora y veinte minutos. Me miró repentinamente, fijo. La miré, jugamos a ver quien se acobardaría primero. Y en un acto de inconsciencia física, mi cuerpo hablo:
"Me encanta la forma en que me miras"
Y ella bajó la mirada sonrojada y no volvió a verme en el resto del viaje. La cagaste cuerpecito mio.





5 pensamientos:
Claro, era el goce de la mirada, la palabra rompió el hechizo, jajaja
Da bronca. Yo lo he hecho, muriéndome de ganas de que el flaco de alguna manera avance... Pero si me pongo a pensar, dónde me diga algo me pondría igual de colorada que la chica que contás, y no miraría más.
Minas tenemos que ser.
che q histericos!
ídem a Lola.... (me sacó las palabras de los dedos! cuac!)
jaja sos gracioso!
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