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miércoles, 20 de julio de 2011

Resurreción

Capítulo 18 - El final se acerca. Pasó más de un año, refrescate y lee el capítulo 17

Llegar a al Vaticano resultó bastante fácil, patrullas de demonios mediante, el grupo de Julian, Diego, Dania, Ayelen y Marcos se encontraba en las puertas del palacio papal. Marcos tomó la antorcha que arrancó del monumento a San Martin y la arrojó contra la puerta, está destelló una fuerte luz rojiza y se derrumbó. Unas escaleras descendentes y una antorcha era lo único visible. Ayelén encabezó al grupo con la antorcha por los pasillos de el extraño túnel.

-¿Qué buscamos exactamente?- Inquirió Julian
-Eso nos lo va a decir diego- aclaró Marcos
-Ah, cierto, esperen que activo los ojos- hizo una pausa -Veo un objeto brillante a lo lejos, pero no se en qué dirección nos llevarán los túneles-
-Eso es fácil- interrumpió Ayelen -Sólo debemos atravesar los muros-

Marcos hizo una mueca, que Diego percibió.

-Bien sabés que no podemos atravesar ESTAS paredes, vos las diseñaste Lacabel.
-Cierto, lo olvidé.

En ese mismo momento Dania empezó a envejecer a una gran velocidad, los otros cuatro no lo hicieron porque dos son ángeles y los otros dos son muertos benditos.

-¿¡Qué le pasa!?- gritaba diego desconcertado.
-Creo que estamos en pleno Apocalipsis, los tiempos van a empezar a trasncurrir celestialmente.
- Un día como mil años, mil años como un día.
-El tiempo va a acelerarse y desacelerarse a propia voluntad.
-Apuremonos entonces.

A toda velocidad recorrieron los pasillos mientras el tiempo oscilaba entre años y segundos. Tardaron 1 año en encontrar el camino correcto. Llegaron a una habitación rústica donde había una piedra redonda con una cuchara de madera en ella.

-Ahí está, me encandila aún con los ojos cerrados.
-Entonces déjenme pasar- dice Julian
-¡Pará!- gritó Ayelen- Puede tener una maldición, déjame a mi primero.

Marcos volvió a hacer una mueca. Diego volvió a percibirla. Ayelen tomó la cuchara y comenzó a hablar en sumerio.

-¿Qué dice?- Preguntó Diego.
-Nunca aprendí sumerio- replicó Marcos

Ayelen salió despedida de la habitación como si el objeto la rechazara. se estampó contra la pared y los muchachos la ayudaron a reincorporarse.

-Listo- dijo sonriendo.

Julián se acercó y tomó la cuchara por el mango. La Tierra misma empezó a temblar la cuchara empezó a quebrarse y pequeños haces de luz salían de las grietas. Poco a poco la cuchara comenzó a  crecer y a cambiar de forma hasta que se trasnformó en una punta de lanza de hierró amarillento con sangre seca en toda ella. El haz de luz cubrió a Julian y repentinamente la luz explotó. Marcos, Diego, Dania y Ayelen cayeron al piso. se incorporaron rápidamente para ver que Julian había desaparecido y sus viceras adornaban toda la habitación. Marcos nos e percató que tenía un collar de intestinos y Diego tenía uno de los verdes ojos en su cabello. Nadie podía pronunciar palabra. Pero el silenció se cortó cuando a Ayelen se le escapó una tímida risa.
La lanza estaba sobre la mesa. Diego la tomó y la guardó en su bolsa y sin decir palabra todos encaminaron se hacia la salida. Una vez afuera la conversación era inminente.

-¿Podrá regresar?- preguntó Dania muy temerosa
-No lo creo, hay muchos pedazos- determinó Marcos.
-¿No debía usar él esto para matar a Satán?- Quiso saber Diego.
-Teóricamente- repuso Ayelén -En marcha, debemos temrinar con esto.
-Ah, con respecto a eso- aseguró Marcos -No creo que puedas venir Lacabel.

Marcos desenfundó velozmente sus pistolas y disparó, Diego tomó su espada y lanzó una estocada contra Ayelen, la cual esquivó ambas satisfactoriamente.

-¿Ambos están desquiciados? ¿Intentan matarme?-
-Mammon, sería más entretenido si sólo te limitases a morirte de una buena vez- avanzó Marcos- Diego tomá a Dania, la frase de Hitler y la lanza y vayanse, esto debo terminarlo solo.
-Daaa boludo, esto no es una pelicula de Scorcese, acá nos jugamos la humanidad.
-Si, pero si morimos se llevan la lanza, ¡Ahora andaté!

Diego desapareció inmediatamente.

-¿Crees que vás a poder matarme a balazos, idiota?- Se burló el demonio.
-No, a vos te mato a mano limpia- Respuso el angel.
-Si, como en Alemania ¿no?

Mammon abandonó la forma de Ayelen y se trasformó en si mismo. Un hombre delgado, de 2 metros de altura y de cabello color fuego. una katana en una mano y una pistola en la otra, no tenía alas pero flotaba como si el suelo fuera magneticamente del mismo polo. Marcos tomó su .45 negra y la trasformó en una espada igual a la del demonio y el combate comenzó rápidamente. Mammon se elevó mientras soltaba plomo sobre Marcos. Éste esquivaba las balas mientras devolvía el fuego, lanzó su pistola hacia el demonio y este la esquivo con facilidad. Las estocadas volaban hacia todas direcciones y ninguno lograba dañar a su oponente.
Mientras tanto Diego, volvió a su casa esperando noticias...

-¿Por qué no nos habla? ¿estará ganando? ¿Estará muerto? Tengo que volver al vaticano.
-Tanquilizate Diego, no ganas nada con esa actitud- lo reprimió Nadia -Si perdió solo te queda seguir vos solo con este periplo.
-No se que hacer. No se donde ir. Sólo tengo la lanza y este pedazo de tela con algo escrito en aleman.
-Damelo, a ver- Nadia leyó un instante- Tenés que ir a Misiones.
-¿Qué?- dijo desconcertado Diego.
-Sie haben , um es in des Teufels Rachen Stick, Tenés que clavarla en la Garganta del Diablo.
-Eso no tiene sentido Nadia.
-Nada tiene sentido, es el Apocalipsis.
-Bueno, entonces me voy.
-Vamos con vos- dijeron a coro las muchachas.
-Ya lo discutimos, se quedan acá, Dania, vos tambien, no me importa lo que tengas pendiente con Dios.
-Entonces hacelo por mi. Pegale una patada en los huevos.
-Perfecto.
-Ah, Diego- gritaron las chicas antes de que desvanezca- Feliz día del amigo.

Diego abrió los ojos de par en par. Dudó un segundo y desapareció.

Mammon y Marcos seguían sin aventajarse entre si, tal es así que parecía que anticipaban los movimientos del otro. En ese momento Marcos recordó algo que Chaplin le dijo. La distracción es la clave de la estrategia. Ese mismo momento puso su mente en blanco, desviando los ataques de Mammon hasta que éste clavo en su abdomen su katana.

-No aprendiste nada, ¿No Mikael?.
-En realidad si. La distracción es la clave de la estrategia.

Acto seguido Diego cortó de un solo tajo la cabeza de Mammon y este desapareció instantaneamente.

-Sabía que ibas a volver cuando te dieras cuenta que día es hoy- dijo Marcos con soberbia confianza.
-Demonios Marcos, me conocés muy bien...

El próximo capítulo, con suerte lo lees en Cambios de perspectiva.

1 comentario:

Trancos dijo...

Yeah!!!! Alto dia del amigo , matando demonios y lleno de sangre jajajaja