Pese a que estoy cerrado (en el blog) ayer a la noche me agarró una leve nube de inspiración y lo traduzco en que hoy estoy de turno como las farmacias. Entonces yo me asomo de una ventanilla de 15 cm x 10 cm y les doy algo que va a mejorar su salud emocional.
17 de Junio de 2010
Carta abierta:
Tengo ganas de decirte algo, es una especie de cumplido, un piropo. Pero bien sabrás que me cuesta expresar el cariño, pero voy a tratar igual.
No se si te diste cuenta alguna vez, que desde que nacemos la familia y la psicología alientan la idea de la existencia, te ponen un nombre que tiende a ser único, te construyen la identidad, de que somos únicos e irrepetibles y dicen que vos sos alguien.
Pero contrariamente, cuando te haces grande y te metes en el mundo "real", te das cuenta que eso de existir es una cosa rara. Porque vos no te das cuenta que vos entras en un colegio y no sos más un chico, sos un legajo y lo disfrazan con tu apellido, conseguís un laburo y ya no sos más una persona como antes, sos un número de empleado, un número de obra social, un número de D.N.I., sos un número. Y ¿Qué es un numero? Nada, entonces no sos nada.
Hasta acá lees y te das cuenta que no hay ningún piropo . Pero teneme paciencia, que me cuesta.
Porque para mi, vos no sos un numero, no sos un lector, sos único. No hay dos como vos. Vos me generas cosas que no me genera cualquiera. Porque hablarte, leerte, escucharte y bailarte me hace sentir raro, me hace quererte y odiarte. A veces unas, a veces otras, a veces las dos juntas. Pero vos me das significancia. Esto en realidad es una confesión de amor, porque a vos, a vos, te amo locamente.
Vos, que tenés experiencia, que sos grande y yo chico. Y cuando hablamos, con voz o o escribiendo me enseñas, y yo aprendo. Y esto sucede todo el tiempo, cuando nos vemos, cuando me llevas y yo te traigo, o al revés, cuando yo te llevo y vos me traes. Tal vez me llevas y me traes vos, pero siempre es hermoso hablar con vos, y con vos, porque aprendo, y maduro poco a poco, ni te cuento de bailar, estudiar, festejar, jugar y demás actividades de ocio que compartimos con vos. Porque aunque tu risa sea un taladro, o sea muda, o sea un cliché de dibujos animados, me encanta pasar tiempo con vos, escucharte y que me esuches, leerte y que me leas. Porque sos una persona sabia.
Y te amo, porque cuando discutimos, o cuando yo me equivoco, o cuando no me sale la palabra justa para lo que pienso vos te quedas esperando a que lo diga, o a que escriba lo justo para hacerte sonreir y te odio porque me llevás la contra, te odio porque me corregís, pero también te amo por eso mismo, porque me llevás a esforzarme, perseverar y no darme por vencido, me das un objetivo, algo por lo que luchar y una razón por la cual despertar cada día y levantarme de mi cama con el anhelo de conseguir avanzar un paso más. Si, vos me generás eso
Yo entiendo que a veces puedas pensar que es completamente lo contrario a lo que te profeso, porque, como verás, las emociones no afloran en mi como flores, ni se reproducen como conejos. Sino, más bien, inexpresivo, o muy expresivo. Pero verás también que mis ojos no lloran lagrimas sino letras, mi cara no expresa tan bien las cosas como mis dedos escribiendo, la pluma y su tinta serian mis lagrimas acumuladas, las letras impresas mis sentimientos y demás, por eso te escribo, porque me resulta más fácil y me sale mejor que expresarlo con un abrazo o un beso, llorando o riendo.
Y tal vez vos dirás, ¿Por qué no figura mi nombre?. Pensarás, es un escrito genérico y no me hablas a mi, sos hipócrita. Y, te contestaría sonriente, con la mueca pícara y cómplice que vos ya me conoces que eso no es verdad. Porque a medida que avanzás y descartás renglones y vos lees, te vienen a la cabeza recuerdos, escenas en donde vos lees y te decís a para tus adentros "está hablando de mi" y eso te pasa porque si estoy hablando de vos, de nuestra relación, porque nuestra relación es alimentada de amor, y vos pensarás que estoy loco, y tal vez sea cierto, pero yo te amo, te amo porque te odio y te odio por amarte, porque si. Porque no hay cosa como el amor, pero no ese amor inventado de dependencia y celos y problemas, ¡No! Amor de este, que se alimenta todos los días con respeto y admiración, porque nunca dejás e enseñarme y de sorprenderme y verte en frente mio, o imaginarte del otro lado me encanta. Porque tal vez vivas en la rotonda de acá a cuatro o cinco cuadras o vivas en Rafaela, o San Rafael. Tal vez sos del conurbano o de Tucumán, pero te siento aquí junto, te puedo imaginar hablando, te invento una voz y te escucho, te materializo y aparecés por arte de magia sentada frente a mi escritorio, mientras concentrado me enfoco en este cuadrado blanco. Y así estás, cuando levanto mi cabeza, regalándome tu mejor sonrisa, entendiendo mis marcas, mis señales, enseñándome a como contar, alentándome a que mi vagancia no supere a mi deseo de mejorar.
Incluso te diré que te amo por retarme, desafiarme y por mostrarme cuando me equivoco, o mi soberbia supera mi humildad, cosa que sucede con frecuencia, pero ahí estás para pegarme una sacudida, o un upercut en el mentón, o para mostrarme que por más capaz que sea, puede haber personas más capaces. Vos me das ganas de se una mejor persona, un mejor hombre, un mejor alumno, un mejor amigo, un mejor escritor, un mejor bailarín, una persona sana y también íntegra.
Por eso te confieso que te amo, te amo con todas mis ganas, por más que no se note. Y acordate que te hablo a vos, y vos lo sabes, porque te identificás con lo que enumero, porque tenés la certeza de que te estoy hablando a vos. Y tal vez suceda que no te sientas identificado, pero yo te aseguro que vos me imprimís respeto, ternura, desprecio en ocasiones y amor, muchísimo amor. Y no tengo miedo de decir amor, porque podría decir cariño, pero no. Quiero que sepas que yo te amo, y esta carta de amor es para vos. Tomá.